La fiebre de la inteligencia artificial (IA) ha llegado hasta las casas de apuestas. Un hombre de 27 años, de apellido Yan, acaba de ganar el segundo premio de la lotería de Año Nuevo: 1 millón de dólares taiwaneses. Yan contó que le dio a la IA su fecha y hora de nacimiento. El sistema le sugirió varios números, y él eligió el 13 porque le recordaba a su grupo de K-Pop favorito. El resultado fue un éxito rotundo.
Ante este fenómeno, la empresa Loteria de Taiwán decidió poner a prueba a las dos plataformas de IA más populares del mundo: ChatGPT y Gemini. Compraron boletos de "raspaditos" siguiendo las recomendaciones de ambos sistemas para ver cuál tiene mejor "ojo" para la fortuna.
El duelo de algoritmos comenzó con el boleto de alta gama de 2.000 dólares, donde Gemini demostró tener mejor puntería: al elegir el número 13 logró recuperar la inversión completa, dejando atrás a ChatGPT, que con el número 1 solo recuperó la mitad del dinero. Sin embargo, la revancha llegó en el segundo asalto con el raspadito económico del "Caballo de Oro", donde ChatGPT dio la vuelta a la tortilla; su elección del número 24 generó una ganancia neta con un premio de 300 dólares, superando a Gemini, que en esta ronda apenas logró salvar el costo del boleto sin obtener beneficios extra.
Aunque ambos sistemas lograron premios, el gerente general de Loteria de Taiwán, Hsieh Chih-hung (謝志宏), aclaró que la IA no puede predecir el futuro ni calcular números ganadores reales; si pudiera hacerlo, el sistema de lotería tendría un fallo grave.
Los expertos han revelado que la forma en que una persona raspa el boleto dice mucho de su personalidad: si es de los que simplemente escanea el código QR para saber el resultado al instante, se le considera una persona "eficiente" que va directo al grano; en cambio, si se toma el tiempo de limpiar cada rincón de la tarjeta hasta dejarla impecable, usted es un "perfeccionista" por naturaleza, mientras que aquellos que prefieren llevarse el boleto a casa para descubrir su suerte en la intimidad son catalogados como "lobos solitarios" con una intuición muy aguda.