El ataque conjunto de Israel y Estados Unidos contra Irán, denominado «León Rugiente» y «Furia Épica» por la parte estadounidense, ha provocado fuertes explosiones en el centro de Teherán y una notable escalada del conflicto en Oriente Medio. Inmediatamente después, el ejército iraní respondió con múltiples salvas de misiles sobre Israel y las bases militares estadounidenses en la región que amenazan Irán, y tomó los primeros pasos para cerrar el estrecho de Ormuz. La intensificación de las hostilidades ha generado preocupación internacional por sus posibles repercusiones políticas, económicas y energéticas.
En respuesta, el primer ministro Cho Jung-tai (卓榮泰) reunió a los principales ministerios económicos y diplomáticos para evaluar la situación. Las autoridades financieras indicaron que la volatilidad en bolsa y en el mercado de divisas se mantiene dentro de parámetros controlables, mientras que Exteriores activó mecanismos de emergencia en la región y reforzó el contacto con los ciudadanos taiwaneses. El área energética advirtió de posibles fluctuaciones en los precios y el suministro de petróleo y gas si el conflicto continúa agravándose.
El Gobierno taiwanés ha ordenado una vigilancia estrecha de los mercados, la protección del personal diplomático y la asistencia a turistas y residentes en la zona, incluida la coordinación para su eventual salida. Asimismo, se ha activado un grupo de respuesta energética para diversificar suministros y se convocará al equipo de estabilización de precios con el objetivo de prevenir impactos sobre la inflación y asegurar la estabilidad de la economía y del abastecimiento interno.