El plan de renovación de la segunda fase de la central eléctrica de Xingda (興達), en Kaohsiung, ha generado controversia al prever la construcción de dos nuevas unidades de generación a gas y la prolongación de la vida útil de cinco unidades antiguas hasta 2037. Organizaciones ecologistas, como la Fundación Ciudadanos de la Tierra, critican que la medida contradice compromisos previos adquiridos en 2019, cuando Taipower prometió retirar esas instalaciones, y advierten de posibles impactos en la contaminación atmosférica y las emisiones de carbono.
Los grupos ambientales han pedido al gobierno municipal de Kaohsiung que examine el proyecto con rigor y mantenga la condición de retirar las antiguas unidades según el calendario original. Además, exigen que Taipower justifique públicamente la extensión de la vida útil de los generadores y que divulgue datos detallados de simulaciones sobre contaminación y emisiones.
Taipower defiende que la ampliación responde al fuerte crecimiento industrial del sur de Taiwán y al aumento de la demanda eléctrica, agravado por la eliminación progresiva del carbón en la región. Según la empresa, aunque la primera fase del proyecto añadió nueva capacidad de generación, también se retiraron plantas de carbón; por ello, si se retiraran además las actuales unidades de gas, la capacidad total de la central disminuiría. La compañía asegura haber invertido 12 500 millones de dólares taiwaneses en modernizar las instalaciones y reducir emisiones, y promete publicar más datos ambientales para justificar la extensión.