La amenaza de Irán de seguir bloqueando el estrecho de Ormuz ha disparado el precio del petróleo por encima de los 100 dólares por barril, generando temor a una interrupción del suministro energético mundial. A pesar de que los países de la Agencia Internacional de la Energía anunciaron la liberación coordinada de 400 millones de barriles de reservas estratégicas, las declaraciones del líder iraní Mojtaba Khamenei impulsaron el crudo Brent a máximos de casi cuatro años.
El encarecimiento del petróleo y el temor a un nuevo repunte de la inflación provocaron fuertes caídas en los mercados financieros. Wall Street cerró con descensos generalizados y las principales bolsas asiáticas registraron un “viernes negro”, con fuertes pérdidas en Japón, Corea del Sur y Taiwán, donde el índice bursátil llegó a caer más de 560 puntos.
Los analistas señalan que la persistencia del conflicto entre Estados Unidos e Irán ha provocado un aumento del rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense a largo plazo, lo que ha llevado al mercado a especular con que la Reserva Federal podría no recortar los tipos de interés este año. Al mismo tiempo, la depreciación del dólar taiwanés y la creciente incertidumbre sobre la seguridad energética han incrementado la volatilidad en los mercados financieros de Asia.
En Taiwán, la bolsa abrió a la baja el día 13 y llegó a caer más de 560 puntos, situándose cerca de los 33 000 puntos y perdiendo la media móvil mensual. La acción de TSMC descendió más de un 2 % hasta 1840 dólares taiwaneses, mientras otros grandes valores tecnológicos como Foxconn, MediaTek y ASE Technology Holding también registraron descensos, aunque algunas empresas de memoria como Nanya Technology y Winbond subieron con fuerza. Los analistas señalan que el aumento del precio del petróleo y el incremento de posiciones cortas de inversores extranjeros en futuros están deteriorando el sentimiento del mercado, por lo que prevén que el índice oscile entre su mínimo semanal, alrededor de 31 529 puntos, y la media mensual.