La iguana verde, debido al abandono de mascotas, ha establecido poblaciones silvestres en el sur de Taiwán y se ha convertido en una plaga, causando graves daños al ecosistema y a la agricultura.
En el distrito de Rende (仁德), en la ciudad de Tainan, vecinos han detectado a estos reptiles excavando madrigueras en zonas residenciales, presuntamente para incubar huevos.
El hallazgo se produjo en una zona cercana al arroyo Sanlaoye (三老爺), donde el jefe vecinal observó a una iguana entrando y saliendo de un agujero, lo que hizo sospechar de un nido oculto bajo tierra. Según los residentes, estos animales pueden poner entre 20 y hasta 40 huevos en una sola puesta, lo que acelera su rápida expansión.
Aunque al excavar no se encontraron huevos, los vecinos aseguran que las iguanas ya han invadido huertos cercanos, cavando túneles y dañando cultivos. Además, su presencia frecuente —especialmente al mediodía, cuando salen a tomar el sol— ha generado preocupación entre la comunidad, ya que pueden asustar a niños y personas mayores, además de afectar el equilibrio ecológico.
Ante esta situación, el Departamento de Agricultura de Tainan anunció que reforzará las labores de captura. De hecho, el número de voluntarios inscritos para estas tareas ya ha superado el centenar, tras recibir formación para controlar la población de estos animales.
Las autoridades advierten que, sin depredadores naturales, la iguana verde se reproduce rápidamente y puede causar graves daños al ecosistema. Por ello, hacen un llamado a la ciudadanía a reportar cualquier avistamiento, como parte de un esfuerzo conjunto para frenar su expansión.