El director del Instituto Americano en Taiwán (AIT, siglas en inglés), Raymond Greene, ha elevado el tono de la exigencia de Washington para que la isla incremente su inversión militar hasta el 5 % de su PIB. Esta cifra, alineada con la doctrina de defensa de la administración estadounidense, busca que Taiwán asuma una mayor responsabilidad económica en la preservación de la paz regional frente a “la creciente presión de China continental”. Greene ha instado directamente a los legisladores taiwaneses a desbloquear los presupuestos especiales de defensa para garantizar la adquisición de armamento estratégico.
Actualmente, el Yuan Legislativo se encuentra en un punto de fricción política, ya que la oposición liderada por el Kuomintang cuestiona la magnitud del gasto propuesto por el presidente Lai Ching-te (賴清德). Mientras el Ejecutivo planea una inversión de 1,25 billones de dólares taiwaneses, la oposición aboga por un enfoque más fraccionado. Desde Estados Unidos se percibe esta parálisis legislativa con preocupación, por lo que han hecho un llamamiento a superar las diferencias partidistas para proyectar una imagen de unidad y disuasión ante la comunidad internacional.
A pesar de la falta de vínculos diplomáticos oficiales, la relación de seguridad entre Washington y Taipéi se mantiene bajo el marco del Acta de Relaciones con Taiwán. El mensaje enviado por el AIT refuerza la idea de que el apoyo estadounidense es condicional a una inversión recíproca y sustancial por parte de la isla. Con la fecha límite de algunos pagos de armamento a la vuelta de la esquina, la presión de Estados Unidos añade una urgencia crítica al debate parlamentario en Taipéi.