El presidente Lai Ching-te (賴清德) ha instado a la potente industria de máquina-herramienta del país a integrarse en la estrategia de autonomía de defensa. Durante la feria TMTS 2026, comparó la versatilidad de las fábricas taiwanesas con «Transformers», capaces de alternar entre la producción civil y la militar según las necesidades de seguridad nacional. El mandatario subrayó que las guerras modernas en Ucrania y Oriente Medio han demostrado que los drones y la robótica son ahora piezas fundamentales que Taiwán debe fabricar de forma autónoma.
Para mitigar los desafíos económicos que enfrenta el sector, como la competencia cambiaria de países vecinos y los aranceles internacionales, el Gobierno ha anunciado un paquete de ayudas que incluye incentivos fiscales y apoyo a la exportación. Además, se ha destinado una inversión anual millonaria para garantizar que las pequeñas y medianas empresas no se queden atrás en la transformación digital. El objetivo es que la industria manufacturera tradicional evolucione mediante la adopción masiva de la inteligencia artificial.
Finalmente, el plan estratégico nacional contempla la creación de una «Isla de la Inteligencia Artificial», con el centro de Taiwán como núcleo de la fabricación de precisión. Este proyecto incluye la formación de medio millón de especialistas en IA y la construcción de infraestructuras de supercomputación. Con estas medidas, el Ejecutivo busca que la capacidad industrial de Taiwán no solo sea un motor económico, sino también un pilar de disuasión y seguridad que convierta la innovación tecnológica en un valor de protección nacional.