Un inusual fenómeno natural ha sorprendido a residentes y visitantes en el puerto pesquero de Long Fong (龍鳳), en el condado de Miaoli, al norte de Taiwán. Sin necesidad de viajar hasta las islas Matsu, famosas por este espectáculo, los llamados “ojos azules del mar” —o “lágrimas azules”— han iluminado las aguas del puerto con un resplandor fluorescente que ha dejado maravillados a quienes lo presenciaron.
La noche del 29, varios ciudadanos captaron imágenes del fenómeno: al lanzar agua con baldes sobre la superficie, el oscuro mar se transformaba en ondas de un intenso color azul brillante, creando una escena casi onírica. “Es precioso”, comentaban algunos testigos, fascinados ante este inesperado regalo de la naturaleza.
Pescadores de la zona señalaron que, si bien no es la primera vez que se observa este fenómeno en el lugar, rara vez se manifiesta con tanta intensidad. “Tiene carácter estacional y ya lo habíamos visto antes, pero no tan claro como esta vez”, explicó un pescador local.
Las “lágrimas azules”o “chispas del mar” son causadas por organismos microscópicos conocidos como dinoflagelados, en particular el noctiluca scintillans, que emiten luz al ser perturbados por el movimiento del agua. Este fenómeno de bioluminiscencia se produce cuando hay un aumento de nutrientes en el mar, lo que favorece su rápida proliferación.
Sin embargo, detrás de su belleza se esconde una posible amenaza ambiental. Expertos advierten que, si estos organismos se multiplican en exceso, pueden reducir los niveles de oxígeno en el agua, provocando la muerte de otras especies marinas por asfixia.
Ante esta situación, el Departamento de Agricultura del Gobierno del condado de Miaoli ha anunciado que, en coordinación con la Oficina de Protección Ambiental, llevará a cabo análisis de la calidad del agua tanto en el puerto de Long Fong como en áreas cercanas, como el estanque del arroyo Lengshuikeng (冷水坑).
Aunque el fenómeno ha dotado al puerto de un aire mágico y ha atraído la atención del público, las autoridades subrayan la importancia de vigilar su evolución. Por ahora, se desconoce cuánto tiempo continuará este espectáculo natural que, entre la fascinación y la cautela, ha teñido de azul las aguas de Miaoli.