Un terremoto de magnitud 7,4 localizado en el mar de las Molucas ha puesto en alerta a varios países del sudeste asiático y del Pacífico. El seísmo, con una profundidad de 35 kilómetros, ha generado pequeñas olas iniciales y una previsión de subida del nivel del mar de hasta un metro en las costas más cercanas al epicentro en Indonesia. Taiwán, Japón y Filipinas monitorizan la llegada de ondas menores, aunque por el momento no se prevén daños de gravedad en estas regiones.
Las agencias meteorológicas de los países vecinos han reaccionado con rapidez para calmar a la población. Mientras que en Japón se esperan olas de apenas 20 centímetros, las autoridades de Filipinas y Malasia han descartado cualquier amenaza de tsunami destructivo para sus territorios. No obstante, el Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico mantiene el aviso para un radio de 1000 kilómetros, instando a los gobiernos locales a preparar evacuaciones o medidas preventivas si fuera necesario.
Este evento ha generado una lógica inquietud debido al precedente del tsunami de 2004, uno de los desastres naturales más mortíferos de la historia moderna en la misma región. Aunque la magnitud y las características de este seísmo son considerablemente menores que aquel, las autoridades subrayan la importancia de la vigilancia constante y la comunicación oficial para evitar riesgos innecesarios entre los residentes de las zonas costeras del Pacífico.