Taiwán ha dado un paso decisivo en su estrategia climática al aprobar su primer complejo de captura y almacenamiento de carbono (CAC) en Tiezhanshan (鐵砧山) (Miaoli). El proyecto, liderado por la estatal CPC, se ejecutará de forma escalonada para inyectar de manera segura hasta 300 000 toneladas de dióxido de carbono en formaciones geológicas profundas. El Ministerio de Medio Ambiente ha impuesto una supervisión estricta, obligando a validar los resultados de cada fase antes de permitir el avance de la siguiente.
La seguridad ha sido el eje central de la revisión técnica, en la que expertos en geología y riesgos sísmicos han analizado la estabilidad del terreno y el comportamiento del gas bajo tierra. Se han establecido protocolos de monitorización en tiempo real que incluyen desde la presión del subsuelo hasta la calidad del aire y del agua en los alrededores. Además, como parte de su compromiso social, la empresa deberá garantizar la transparencia total y celebrar reuniones informativas con los vecinos antes de comenzar cualquier operación de inyección.
Este proyecto piloto es fundamental para que Taiwán cumpla su ambicioso objetivo de neutralidad de carbono para 2050. La tecnología CAC se perfila como la única solución viable para sectores industriales de difícil descarbonización, permitiendo atrapar los gases de efecto invernadero antes de que lleguen a la atmósfera. Con un plazo de ejecución inicial de tres años, Tiezhanshan servirá como modelo de referencia para futuras instalaciones que ayuden a reducir la huella ambiental del país.