La presidenta del Kuomintang (KMT), Cheng Li-wun (鄭麗文), visitó este miércoles 8 de abril el Mausoleo de Sun Yat-sen (孫中山) en Nankín. Durante su discurso, Cheng rompió a llorar en varias ocasiones y dedicó gran parte de su intervención a recordar cómo el Japón que entonces gobernaba Taiwán reprimió a los taiwaneses que querían llorar la muerte de Sun Yat-sen. Afirmó que la herida infligida por el imperialismo japonés en la Guerra Sino-Japonesa de 1894 sigue sin cicatrizar a ambos lados del Estrecho. Cheng también señaló que la raíz de la tragedia histórica es la Guerra Civil China, por lo que terminar con el estado de hostilidad bilateral es una responsabilidad y obligación ineludible para el Kuomintang; expresó su deseo de plantar, junto al secretario general del Partido Comunista de China, Xi Jinping (習近平), la "semilla de la paz" para todos los chinos y para toda la humanidad.
La delegación del KMT inició la ceremonia con la lectura de un panegírico por parte de la portavoz Chiang I-chen (江怡臻). Según la nota de prensa del partido, el texto comenzaba con la era de la República y mencionaba explícitamente a la "República de China", destacando los conceptos de "Nacionalismo, Democracia y Bienestar Social" (los Tres Principios del Pueblo) y la Constitución, simbolizando que estos principios sentaron las bases constitucionales de la República de China.
Tras la ofrenda floral y el minuto de silencio, una conmovida Cheng Li-wun recordó que bajo el dominio japonés los taiwaneses sufrieron la represión del Gobierno General al intentar celebrar el éxito de la Revolución de Xinhai (辛亥革命). Citó el llamamiento de Sun Yat-sen a Japón para que dejara de ser un "perro guardián" de la cultura hegemónica occidental y recordó que el testamento de Sun instaba a luchar por la igualdad entre las naciones. En este sentido, instó a que China, en su proceso hacia la libertad y la igualdad, trate con justicia a las naciones más pequeñas y termine definitivamente con el imperialismo, evitando repetir el error del Japón de antaño de intentar copiar el modelo imperialista occidental tras su propio ascenso.
Cheng mencionó una vez más a la "República de China" al destacar que Sun Yat-sen figura entre los grandes líderes mundiales por haber fundado la primera república democrática de Asia y afirmó que su lucha por las naciones débiles le valió el respeto especial de los taiwaneses, convirtiéndose en el «mentor de la liberación nacional de Taiwán».
A continuación, señaló que tras la Segunda Guerra Mundial sobrevino la Guerra Civil, el repliegue del KMT a Taiwán, Penghu, Kinmen y Matsu, y la posterior sombra de la lucha interna que desencadenó el Terror Blanco y los 38 años de Ley Marcial. Cheng afirmó que, hoy en día, las dos orillas siguen separadas por la herida que el "gran sable" del imperialismo japonés abrió en el Estrecho hace 130 años.
Finalmente, Cheng Li-wun declaró que el KMT ha construido con éxito en Taiwán una sociedad democrática, libre y próspera basada en los Tres Principios del Pueblo. Al ver en el mausoleo los elementos que simbolizan la Constitución de los Cinco Poderes y el "Consenso de 1992", recordó la tarea inacabada de Sun Yat-sen. Concluyó haciendo referencia a la promoción de la reforestación por parte de Xi Jinping, expresando su deseo de "plantar hoy una semilla de paz no solo para los chinos de ambos lados, sino para toda la humanidad", trabajando por la reconciliación, la unidad y la prosperidad regional.