El Gobierno de Taiwán ha decidido reestructurar su estrategia energética para reducir la vulnerabilidad del país ante el conflicto bélico en Oriente Próximo. El ministro de Economía, Kung Ming-hsin (龔明鑫), detalló un plan para aumentar drásticamente la importación de gas natural desde Estados Unidos, con el objetivo de que este proveedor represente una cuarta parte del suministro nacional en 2029. Esta decisión responde a la necesidad de diversificar las fuentes de energía, alejándose de la excesiva dependencia actual de los países del Golfo.
Además de la seguridad geopolítica, las autoridades subrayan que el gas estadounidense ofrece una mayor estabilidad de precios en comparación con las volátiles cotizaciones de Oriente Próximo. La petrolera estatal CPC está ajustando sus contratos de suministro de Gas Natural Licuado (GNL) para priorizar acuerdos con regiones que presenten menos riesgos de interrupción por conflictos armados. Esta transición se considera fundamental para garantizar la resiliencia industrial de la isla frente a crisis externas prolongadas.
Paralelamente, Taiwán busca aumentar su soberanía energética mediante la inversión en yacimientos petrolíferos en el extranjero. El objetivo de la petrolera nacional es duplicar su producción propia para finales de la década, centrando sus adquisiciones en países con entornos políticos seguros como Australia y el propio Estados Unidos. Con este enfoque de "compra de derechos", el Ejecutivo espera proteger la economía doméstica de las fluctuaciones del mercado global y asegurar un flujo constante de recursos estratégicos.