El conflicto en Oriente Próximo ha desestabilizado el mercado de los derivados del petróleo en Taiwán, provocando que el precio del PVC se dispare más de un 64 % en lo que va de año. Ante el encarecimiento del crudo y el racionamiento de materias primas por parte de los proveedores internacionales, el Gobierno taiwanés ha advertido que la excesiva dependencia de los combustibles fósiles compromete la seguridad de la cadena de suministro nacional, especialmente en lo que respecta a la producción de envases y bolsas de plástico.
Para paliar esta situación, el Ministerio de Medio Ambiente ha acelerado sus políticas de economía circular mediante la plataforma "Transmisión de Bolsas y Cajas". Esta iniciativa busca fomentar el uso de bolsas de segunda mano en mercados locales, incentivando a las empresas a donar sus recursos ociosos y ofreciendo descuentos económicos a los consumidores que eviten el uso de plásticos nuevos. El objetivo es reducir el consumo per cápita de Taiwán, que actualmente se encuentra entre los más altos de Asia, para acercarlo a los estándares de eficiencia europeos.
A largo plazo, Taiwán se ha fijado como meta reducir el uso de plásticos de un solo uso en un 5 % para el año 2030, centrando sus esfuerzos en sectores críticos como la venta minorista, la hostelería y el comercio electrónico. El ministro Peng Chi-ming (彭啓明) aboga por sustituir el plástico virgen importado por materiales reciclados de producción local, buscando que la tasa de uso de gránulos regenerados alcance hasta el 30 %. De este modo, el país pretende no solo proteger el medio ambiente, sino también ganar autonomía frente a las crisis geopolíticas externas.