En el marco del 47.º aniversario del Acta de Relaciones con Taiwán, el presidente Lai Ching-te (賴清德) ha reafirmado que la alianza con Estados Unidos es el pilar fundamental para la paz en el Indo-Pacífico. Lai destacó que Taiwán, como líder democrático en Asia, debe responder al “acoso militar de China” no con concesiones, sino con una postura de disuasión firme. El mandatario recordó que la libertad de la isla es hoy una causa de consenso bipartidista en Washington y una pieza clave en la seguridad de las cadenas de suministro globales.
El Ejecutivo taiwanés ha diseñado un ambicioso plan financiero para blindar la isla, que incluye elevar el gasto militar hasta el 5 % del PIB en 2030 y un presupuesto extraordinario de 40 000 millones de dólares para potenciar la guerra asimétrica. Estas medidas buscan convertir a Taiwán en un "escudo" inexpugnable ante las tácticas de presión de Pekín. Sin embargo, estas partidas se enfrentan a un complejo bloqueo parlamentario por parte de la oposición, lo que ha generado una fuerte tensión política en Taipéi.
Ante este estancamiento legislativo, Lai Ching-te ha instado a los partidos de la oposición a priorizar la seguridad nacional sobre los intereses partidistas, advirtiendo que la parálisis presupuestaria envía señales de debilidad al exterior. Con un respaldo social del 70 % a favor de reforzar la defensa según organismos gubernamentales, el presidente insiste en que Taiwán debe demostrar capacidad y voluntad propia para proteger su sistema democrático, asegurando que solo mediante una inversión militar sólida se podrá garantizar una paz duradera y evitar el sacrificio de la soberanía.