El Departamento de Estado de EE. UU. y el Instituto Americano en Taiwán (AIT) han reaccionado al reciente encuentro en Pekín entre el secretario general del Partido Comunista de China, Xi Jinping (習近平), y la presidenta del Kuomintang, Cheng Li-wun (鄭麗文). Washington ha subrayado que, para que exista un intercambio verdaderamente significativo a través del Estrecho, Pekín debe entablar un diálogo directo y sin condiciones previas con el gobierno de Taiwán elegido democráticamente. Aunque EE. UU. apoya la comunicación con todas las formaciones políticas de la isla, insiste en que la interlocución institucional debe recaer sobre las autoridades electas.
Desde la Administración estadounidense se ha reiterado la oposición a cualquier alteración unilateral del statu quo y se ha instado a China continental a detener la presión militar, económica y diplomática sobre Taiwán. El portavoz del AIT enfatizó que la resolución de las diferencias debe ser pacífica, libre de coacciones y aceptable para la ciudadanía de ambas orillas del Estrecho. Esta postura surge tras las declaraciones de Xi Jinping durante la cumbre, en las que reafirmó que China continental no tolerará la independencia de la isla y abogó por realizar esfuerzos hacia la reunificación.
Por su parte, la líder del KMT, Cheng Li-wun, defendió su viaje como una «misión de paz» necesaria para reducir la hostilidad en un contexto de inestabilidad global. Mientras que Pekín mantiene su exigencia de un marco político específico para el diálogo, Estados Unidos recalca que la estabilidad regional depende de una comunicación fluida y sin cortapisas entre los gobiernos de ambas orillas. La cumbre subraya la compleja dinámica diplomática entre los partidos de la oposición taiwanesa, el gobierno central en Taipéi y la influencia de las potencias externas en la región.