Taichung fue escenario de un momento sin precedentes en la tradición religiosa taiwanesa. Durante la primera jornada de la peregrinación de Baishatun Mazu (白沙屯媽祖), conocida popularmente como la “carroza rosa”, se produjo el primer “encuentro de las cuatro Mazu” en la historia, desatando la euforia de miles de fieles.
Desde primeras horas de la mañana, la procesión avanzaba a gran velocidad hacia el distrito de Dajia, donde se ubica el emblemático templo Zhenlan, hogar de la famosa Mazu de Dajia. Las calles, completamente abarrotadas, apenas dejaban espacio para el paso del palanquín sagrado, rodeado de devotos que seguían cada movimiento con expectación. La gran incógnita era si Baishatun Mazu entraría al templo antes de lo previsto para encontrarse con su “hermana”.
La respuesta llegó de forma tan repentina como espectacular. Al acercarse a una intersección clave, el palanquín realizó un giro brusco y se lanzó directamente hacia el templo Zhenlan. La fuerza del movimiento fue tal que uno de los portadores del palanquín fue lanzado al suelo. Sin embargo, tras ser auxiliado rápidamente por los fieles, se reincorporó de inmediato y continuó con la procesión.
Lejos de detenerse, el palanquín siguió balanceándose intensamente entre la multitud, como si reflejara la emoción del momento, antes de entrar de lleno en el templo entre aplausos, aclamaciones y un ambiente de fervor colectivo. Así se concretó el histórico encuentro: en el mismo palanquín viajaban Baishatun Mazu, Shanbian Mazu (山邊媽祖) y la Mazu del “hogar del incienso” (爐主媽祖), que se reunieron con la Mazu de Dajia, dando lugar a la inédita reunión de cuatro deidades.
Este acontecimiento se adelantó varios días a lo previsto —originalmente estimado para el 18 de abril— y fue recibido personalmente por el presidente del templo Zhenlan, Yen Ching-piao (顏清標). La peregrinación de este año ya había marcado récords desde su inicio, incluyendo la primera vez que tres Mazu comparten un mismo palanquín y una cifra récord de más de 460.000 participantes inscritos.
“Cada año lo esperamos con ilusión. Hoy vine especialmente al templo para vivir el ambiente, todos estaban felices. Es una oportunidad muy rara, realmente sorprendente”, comentó un devoto.
Con estos hitos, la peregrinación de Baishatun Mazu, este año de 8 días y 7 noches, no solo reafirma su profundo arraigo en la cultura taiwanesa, sino que también escribe una nueva página en su historia, dejando a miles de fieles como testigos de un momento irrepetible.