El fenómeno global del juego móvil Pikmin Bloom ha encontrado un escenario inesperado en la multitudinaria peregrinación de Baishatun Mazu en Taiwán. Miles de fieles, conocidos tradicionalmente como «peregrinos de la linterna», están compaginando su devoción religiosa con la plantación virtual de flores, aprovechando los larguísimos recorridos a pie para avanzar en el juego. Esta curiosa mezcla de tradición y tecnología ha generado una nueva comunidad bautizada en redes como los «peregrinos de las flores».
Los participantes destacan que la peregrinación es la oportunidad perfecta para progresar en la aplicación, ya que el número de pasos acumulados siguiendo al palanquín de la diosa —apodado el «Súperdeportivo Rosa»— es masivo. Aunque los jugadores advierten del alto consumo de batería, aseguran que el juego se ha convertido en un incentivo extra que hace más llevadero el esfuerzo físico del trayecto. La aplicación permite además ver a otros peregrinos conectados en tiempo real, reforzando el sentimiento de comunidad tanto en el plano espiritual como en el digital.
Incluso el ámbito político se ha hecho eco de esta tendencia. El presidente Lai Ching-te (賴清德) participó recientemente en el «Día de la Comunidad» del videojuego, compartiendo postales virtuales de los templos locales obtenidas por los jugadores. Esta integración de la cultura popular moderna en uno de los eventos religiosos más importantes de la isla demuestra cómo las nuevas generaciones mantienen vivas las tradiciones adaptándolas a los nuevos hábitos digitales, logrando cumplir con sus promesas espirituales mientras ven florecer sus mundos virtuales.