La prolongación del conflicto en Oriente Medio y la inestabilidad en el estrecho de Ormuz han provocado un notable deterioro de la confianza económica en Taiwán. Según el último informe de Cathay Financial Holding, el índice que mide las expectativas de inflación de los ciudadanos ha alcanzado los 88,7 puntos, su cota más alta en los últimos ocho años. Este pesimismo está directamente relacionado con la volatilidad del precio del petróleo, que roza los 100 dólares por barril, y el temor a que los costes de la energía sigan presionando al alza el coste de la vida.
Existe una brecha considerable entre la percepción ciudadana y las cifras gubernamentales. Mientras que el 60 % de la población prevé que la inflación superará el umbral del 2 %, las instituciones oficiales mantienen previsiones más optimistas. Esta discrepancia ha impactado negativamente en la disposición de los taiwaneses al consumo y en su visión general sobre la coyuntura económica del país, que ha pasado de un optimismo moderado a una fase de cautela y ahorro ante la posibilidad de un escenario inflacionista prolongado.
Respecto al sector inmobiliario, la encuesta refleja que la mayoría de los ciudadanos sigue percibiendo incrementos en el precio de la vivienda, con un 44 % de los encuestados esperando subidas superiores al 3 % en el corto plazo. Sin embargo, los analistas de Cathay destacan que el ímpetu alcista parece estar perdiendo fuerza en comparación con el ejercicio anterior. En definitiva, la combinación de tensiones geopolíticas externas y la presión de los precios energéticos se ha convertido en el principal obstáculo para el crecimiento del consumo interno en la isla.