Durante los actos conmemorativos en honor a figuras históricas de la democracia taiwanesa, el presidente Lai Ching-te (賴清德) realizó un llamamiento a la unidad nacional frente a las crecientes presiones geopolíticas. Lai vinculó directamente el compromiso patriótico con el apoyo institucional a la defensa nacional, criticando duramente a los sectores políticos que obstaculizan la aprobación de los presupuestos estatales. Según el mandatario, el fortalecimiento de la capacidad militar es el único camino viable para preservar las libertades civiles obtenidas tras décadas de autocracia.
En el ámbito de la soberanía, el presidente reafirmó su postura de no subordinación ante la República Popular de China, subrayando que la seguridad de Taiwán depende de una estrategia trilateral: la mejora de las capacidades de defensa, el crecimiento económico sostenido y la alianza con naciones democráticas afines. Lai insistió en que el futuro de la isla debe ser decidido únicamente por su población, rechazando cualquier intento de anexión o injerencia externa que comprometa la integridad territorial del país.
Finalmente, el Ejecutivo puso en valor los avances logrados en autonomía industrial-militar, destacando el papel de la tecnología nacional en la fabricación de drones y submarinos. En sus recientes visitas oficiales, Lai subrayó que la estabilidad económica ha permitido al Gobierno no solo invertir en seguridad, sino también redistribuir los beneficios mediante políticas sociales y fiscales que refuerzan la resiliencia interna. Para la administración actual, el desarrollo tecnológico y la defensa son los pilares que garantizan la prosperidad a largo plazo de Taiwán.