La industria tecnológica se enfrenta a una escasez de chips de memoria más severa de lo anticipado, lo que ha obligado a los analistas a revisar a la baja las previsiones de lanzamiento de Apple. Se especula con que los nuevos modelos de iPhone podrían retrasar su distribución hasta octubre, mientras que otros dispositivos de alta gama, como el Mac Studio M5 o los nuevos MacBook Pro con pantalla OLED, verían sus fechas de presentación desplazadas a finales de año o incluso a 2027.
Esta situación ya se refleja en los resultados financieros de TSMC, donde se ha detectado una caída en la facturación proveniente de su tecnología de 3 nanómetros, de la cual Apple es el principal consumidor. Los expertos indican que el encarecimiento de los componentes y la falta de existencias están mermando la capacidad de producción de dispositivos de nueva generación, lo que genera una incertidumbre inmediata sobre el rendimiento de las ventas globales en los sectores de telefonía móvil y computación personal.
A pesar de los retrasos previstos, los analistas consideran que el mercado no ha perdido el interés, sino que la demanda simplemente se ha pospuesto. Aunque la cadena de suministro de Taiwán sentirá una fuerte presión económica durante los próximos dos trimestres debido al aumento de los costes operativos, se espera que el impulso financiero se recupere una vez que el suministro de componentes clave se estabilice hacia finales de este año o principios del próximo.