En el último día del regreso de Mazu de Baishatun (白沙屯), el templo Gongtian (拱天宮) recibió a miles de peregrinos, generando aglomeraciones y riesgo de quemaduras por el uso de incienso. Para prevenir accidentes, un florista de Taichung y 23 voluntarios repartieron gratuitamente más de 7000 ramos de flores como alternativa para las oraciones permitiéndoles rendir culto sin necesidad de encender varillas de incienso.
Encender incienso, más que un simple gesto, es un acto simbólico que une respeto, comunicación espiritual y tradición cultural. En la religión tradicional china (que mezcla taoísmo, budismo y culto popular) tiene varios significados profundos: es un medio de comunicación con lo divino, ya que el humo que asciende simboliza la conexión entre el mundo humano y el espiritual; es una expresión de respeto y devoción; una forma de purificación espiritual que aleja las energías negativas y crea un espacio adecuado para la oración; entre otros.
Los ramos de flores ofrecidos incluían distintas variedades cuidadosamente seleccionadas por su simbolismo: girasoles y campanillas chinas representan el progreso y el ascenso en la vida; los lirios simbolizan la armonía y el cumplimiento de los deseos; los claveles se ofrecen a Mazu como figura maternal; y las rosas se utilizan para pedir por el amor y las relaciones.
Con el aumento del número de peregrinos, la cantidad de flores también ha crecido, pasando de 3000 en sus inicios a las actuales 7000. Más allá de la devoción, la iniciativa busca también fortalecer los lazos entre las personas, convirtiendo cada ramo en un símbolo de conexión y buenos deseos.