La peregrinación a Dajia Mazu, con la participación de numerosos devotos, ofreció escenas singulares. Algunos recolectaron cientos de talismanes y los ataron a sus motocicletas, haciendo que el vehículo resultara excepcionalmente llamativo; otros doblaron pequeñas túnicas de deidades y crearon sus propios pendientes de clarividencia y visión, distribuyéndolos gratuitamente a lo largo de la ruta. Estos diversos regalos, llenos de ingenio, demostraron una profunda calidez humana y hospitalidad.
La costumbre de dar regalos se ha convertido en una forma alternativa de interacción social entre los devotos. Los regalos de todos están ingeniosamente diseñados. Una pareja distribuyó personalmente un simpático colgante de estilo caricaturesco con la capacidad de ver y oír cosas a gran distancia.
Algunos compartieron sus creaciones, mientras que otros se fueron con una buena cantidad de regalos. Los sombreros blancos estaban cubiertos de simpáticos colgantes con forma de muñeca, y las bolsas estaban llenas de colgantes regalados por los artistas y los devotos. Un devoto comentó que cada año prepara muchos obsequios. Regalar estos obsequios hechos a mano como recuerdo demuestra un fuerte sentido de comunidad y calidez.