El Departamento de Guerra de Estados Unidos ha instado a los partidos políticos de Taiwán a superar sus diferencias para aprobar un presupuesto de defensa extraordinario de 40 000 millones de dólares. Durante una audiencia en el Congreso, el subsecretario de Guerra, John Noh, subrayó que es imperativo que la isla acelere su inversión militar para alcanzar el 5 % del PIB en 2030, un objetivo que Washington considera crítico para cubrir las brechas de seguridad más urgentes frente al “expansionismo de Pekín”.
La administración estadounidense, bajo la dirección del presidente Donald Trump y el secretario Pete Hegseth, está evaluando nuevas vías de asistencia técnica y militar, incluyendo el uso de la autoridad presidencial para agilizar envíos de armamento. No obstante, el mando militar en el Indopacífico ha advertido de que, además de la preparación bélica tradicional, Taiwán debe estar lista para enfrentar tácticas de «zona gris» y guerra legal, como el bloqueo de rutas comerciales o el uso de fuerzas de seguridad costera por parte de China continental.
A pesar de los retrasos logísticos en la entrega de equipos clave como los aviones F-16, el Pentágono reafirmó que la prioridad absoluta es garantizar una disuasión creíble y puntual. La Casa Blanca espera que el consenso político interno en Taiwán envíe una señal de determinación hacia la comunidad internacional, mientras se coordinan planes de contingencia ante posibles intentos de Pekín de tomar el control de la isla mediante métodos no cinéticos o presión económica.