El Índice de Confianza del Consumidor (ICC) en Taiwán registró en abril una leve subida hasta los 62,47 puntos, manteniéndose prácticamente estable respecto al mes anterior. A pesar de este ligero repunte, los expertos advierten de que la confianza ciudadana aún no ha recuperado los niveles previos al recrudecimiento de las tensiones geopolíticas entre Estados Unidos e Irán, que han afectado a las expectativas económicas globales y a la percepción de la inflación en la isla.
En el ámbito financiero, la escalada de la bolsa de Taiwán hasta los 40 000 puntos no se ha traducido en un mayor optimismo para la compra de acciones. El indicador que mide el momento idóneo para invertir se mantiene en niveles mínimos, lo que refleja una actitud de extrema cautela entre los ahorradores. Los analistas sugieren que los inversores perciben el mercado actual como "demasiado alto", por lo que prefieren mantenerse a la espera de un ajuste en los precios antes de realizar nuevas adquisiciones, priorizando la gestión de riesgos sobre el entusiasmo por los récords bursátiles.
Por el contrario, el sector inmobiliario atraviesa un periodo de pesimismo prolongado, alcanzando su punto de confianza más bajo en los últimos siete meses. Las políticas del Banco Central para controlar los precios de la vivienda han surtido efecto, alejando el indicador de la zona de optimismo en la que se encontraba tradicionalmente. Esta falta de dinamismo en el mercado de bienes raíces, que no ha logrado contagiarse de la bonanza bursátil, preocupa a los economistas por las posibles repercusiones negativas que podría tener en la industria de la construcción y el consumo interno a largo plazo.