El futuro marco comercial entre Taiwán y Estados Unidos, que contempla la eliminación de aranceles para el cacahuete estadounidense, ha desatado un intenso debate político en la isla. La oposición y los representantes del condado de Yunlin —principal región productora— denuncian que la diferencia de precios, hasta tres veces inferiores en el producto importado, supone una amenaza crítica para la estabilidad de miles de familias rurales. El término «exterminio agrícola» ha centrado las críticas hacia la gestión del Ejecutivo.
Por su parte, el ministro de Agricultura, Chen Junne-jih (陳駿季), ha defendido la medida calificándola como una oportunidad para la profesionalización y la mejora industrial. Chen ha rechazado la politización del debate y ha asegurado que el Gobierno no permanecerá de brazos cruzados ante la competencia exterior. El plan oficial incluye ayudas directas para la modernización de los cultivos y una estrategia de comunicación centrada en resaltar el valor añadido del producto nacional frente al de importación.
Como ventaja competitiva, Agricultura subraya que el cacahuete taiwanés posee un aroma y una textura superiores que le otorgan una cuota de mercado del 75 %. La Administración planea introducir sistemas de etiquetado y marcas de calidad más estrictos para que el consumidor pueda identificar y priorizar el cacahuete local con cáscara, muy valorado para el consumo en fresco. Con estas medidas, Taiwán busca blindar su sector primario ante la apertura de mercados que exige el nuevo tratado comercial.