Una intervención de Kuan Chung-ming (管中閔), exrector de la Universidad Nacional de Taiwán, ha desatado una intensa polémica tras cuestionar el valor de la ciudad de Hsinchu si se prescindiera de su mundialmente famoso Parque Científico. Durante un foro sobre internacionalización, el académico sugirió que la ciudad debe buscar atractivos más allá de la industria de los semiconductores, lo que fue interpretado por parte de la opinión pública como un menosprecio a la rica historia y cultura de la localidad.
En respuesta, los ciudadanos y sectores culturales han defendido con firmeza la identidad de Hsinchu como una capital centenaria. Han destacado baluartes que van desde su gastronomía tradicional, como los fideos de arroz secados por los vientos locales, hasta destinos turísticos de prestigio internacional como la aldea indígena de Smangus. Los residentes subrayan que la ciudad posee una oferta equilibrada que combina el desarrollo tecnológico con un patrimonio histórico que atrae a cientos de miles de visitantes cada año.
Ante el revuelo, Kuan Chung-ming ha aclarado que su intención no era desmerecer los cimientos tecnológicos de la ciudad, sino invitar a una reflexión sobre cómo diversificar su competitividad. Según el académico, el reto de Hsinchu no es replicar modelos de otras urbes, sino potenciar su singularidad cultural para complementar su liderazgo en la industria de los microchips. El debate ha puesto de relieve la tensión existente entre la imagen de Hsinchu como centro tecnológico global y su deseo de ser reconocida como un referente cultural y turístico.