Durante la celebración del Día del Trabajo, el primer ministro Cho Jung-tai (卓榮泰) ha puesto en valor el papel de los trabajadores en el reciente repunte económico de Taiwán. Tras registrar un crecimiento del 8,68 % en 2025, las previsiones preliminares para el primer trimestre de este año apuntan a un 13,69 %, una cifra que podría no verse desde hace casi cuatro décadas. Cho ha insistido en que el beneficio de este crecimiento debe ser compartido y traducirse en mejoras sustanciales en la calidad de vida y en las condiciones laborales de todos los ciudadanos.
Para garantizar este compromiso, el Ejecutivo ha puesto en marcha un paquete de medidas normativas enfocadas en la seguridad y la igualdad en el empleo. Entre las iniciativas más destacadas se encuentra la reforma de la Ley de Seguridad y Salud en el Trabajo, diseñada para erradicar el acoso laboral y endurecer las sanciones contra los empleadores que discriminen a las mujeres embarazadas, con multas que pueden alcanzar el millón y medio de dólares taiwaneses.
Asimismo, el Gobierno ha impulsado nuevos protocolos para facilitar la integración de las personas con discapacidad en el mercado laboral, premiando la responsabilidad social corporativa. Con este despliegue de políticas públicas, la Administración busca consolidar un modelo de crecimiento que no solo genere riqueza financiera, sino que promueva un desarrollo social más equitativo y moderno.