El gigante tecnológico Foxconn ha puesto en órbita con éxito sus nuevos satélites de segunda generación, PEARL-1A y PEARL-1B, utilizando un cohete Falcon 9 de SpaceX lanzado desde California. Estos dispositivos, diseñados para operar durante cinco años en órbita terrestre baja (LEO), representan un avance significativo respecto a sus predecesores al permitir la experimentación con comunicaciones intersatelitales en banda Ka. Esta tecnología no solo mejora la conexión con las estaciones terrestres, sino que facilita el intercambio de datos entre los propios satélites en el espacio.
El proyecto, liderado técnicamente por el Instituto de Investigación de Foxconn, busca validar sistemas críticos de integración y monitorización del entorno espacial mediante sondas ionosféricas. La empresa aprovecha la experiencia acumulada con su primera generación de satélites, que finalizó su misión a principios de 2026, para perfeccionar el control orbital desde su centro de mando en Taipéi. El objetivo principal es consolidar un flujo de desarrollo que permita optimizar el diseño de futuras constelaciones de satélites de forma autónoma.
Desde una perspectiva estratégica, Foxconn planea aplicar su consolidado modelo de servicios de diseño y fabricación (CDMS) a la industria aeroespacial, centrándose en el ensamblaje y las pruebas de alta precisión. La compañía pretende liderar mercados emergentes como la conexión directa entre satélites y teléfonos móviles, el Internet de las cosas industrial y la conectividad en regiones remotas. Con este lanzamiento, el grupo refuerza su integración vertical y se posiciona como un proveedor clave de infraestructura tecnológica para operadores satelitales en todo el mundo.