El Gobierno de Taiwán ha reafirmado su compromiso con la justicia transicional durante una reciente interpelación parlamentaria, centrando el debate en la gestión de los "sitios de injusticia histórica" y el futuro del Monumento a Chiang Kai-shek. El primer ministro, Cho Jung-tai (卓榮泰), reconoció que la falta de un marco legal consolidado ha ralentizado la señalización de estos lugares, de los cuales menos de la mitad cuentan actualmente con placas informativas oficiales, a pesar de haber sido identificados por el Ejecutivo.
En cuanto al Monumento Conmemorativo a Chiang Kai-shek, el Ejecutivo propone convertirlo en un "Parque de Educación Democrática". El plan busca despojar al recinto de su simbología autoritaria —originalmente diseñada para la veneración de la figura del antiguo mandatario— y reorientarlo hacia la preservación de la memoria histórica y la promoción de los valores democráticos. Esta transformación pretende cambiar la percepción del espacio, pasando de un lugar de culto político a un entorno dedicado al aprendizaje y el civismo.
El Ministerio de Cultura ha subrayado que la identificación de estos espacios no busca generar nuevas confrontaciones sociales, sino fomentar la comprensión de la historia contemporánea de la isla. Las autoridades insisten en que recordar las etapas de dictadura y autoritarismo es esencial para fortalecer la democracia actual. Aunque la tramitación parlamentaria de la ley correspondiente sigue pendiente de consenso social sobre ciertas definiciones, el Gobierno continuará con la investigación y promoción de estos lugares bajo criterios de justicia transicional.