En relación con el impacto de la cumbre entre Xi Jinping (習近平) y Donald Trump sobre Taiwán, un think tank del Kuomintang (KMT) publicó este día 15 un sondeo que indica que la opinión pública mayoritaria en la isla se inclina por mantener una «relación equidistante» con Estados Unidos y China continental, rechazando la idea de apostar todo por una de las partes o tomar un bando de forma exclusiva. Según el análisis de este grupo de expertos, el enfrentamiento entre Washington y Pekín está virando hacia un marco de gestión controlada; si Taiwán persiste únicamente en la estrategia de «resistir a China para proteger la isla», corre el riesgo de acabar siendo un «plato del menú» en las negociaciones entre ambas potencias.
La cumbre Xi-Trump se celebró recientemente en Pekín. La Fundación de Investigación de Políticas Nacionales organizó la mañana del día 15 un simposio titulado «El impacto de la cumbre Xi-Trump en las relaciones entre EE. UU., China y Taiwán», donde presentó una encuesta sobre la percepción ciudadana previa al encuentro. Los resultados revelan que, respecto a la confianza en Estados Unidos, un 36,4 % de la población expresa confianza, mientras que la desconfianza alcanza el 41 %.
Preferencia por la neutralidad estratégica
En cuanto a la relación trilateral, el 27,4 % de los encuestados considera que Taiwán debería acercarse más a Estados Unidos y el 12,5 % prefiere un acercamiento a China continental. Sin embargo, la opción mayoritaria es la de mantener «la misma distancia» con ambos, con un 44,3 %. Chang Hsien-yao (張顯耀), director ejecutivo de la fundación, señaló que esto demuestra que la opinión pública mayoritaria desea una profundidad estratégica que no obligue a Taiwán a jugárselo todo a una carta.
«En el marco del gran pulso estratégico entre EE. UU. y China, los ciudadanos esperan que Taiwán aumente su espacio y margen de maniobra. Ya no se quiere apostar por un solo bando; esta es la voluntad mayoritaria», afirmó Chang.
El riesgo de ser una «moneda de cambio»
Chang Hsien-yao también destacó que, a tenor de las informaciones derivadas de la cumbre, tanto Washington como Pekín coinciden en que no pueden mantener un enfrentamiento total o un conflicto estratégico permanente. Ambas potencias buscan establecer sus relaciones bajo un marco controlable, comunicable y comprensible.
En este sentido, advirtió que si el Gobierno de Taiwán se empeña en una política de confrontación con China continental, podría convertirse en una «carga geopolítica» para Estados Unidos, facilitando que Pekín aumente la presión sobre la isla. Según Chang, esto no resolvería los problemas en el Estrecho ni mejoraría la relación con Washington. El analista concluyó que Taiwán ya ha sido puesto sobre la mesa de negociación estratégica: aunque el valor de la «pieza» aún se está discutiendo, esto representa una seria señal de alarma. Por ello, instó a las autoridades actuales a ajustar su rígida política exterior y ampliar el espacio estratégico del país.