El Ministerio de Trabajo ha salido al paso de diversos bulos virales que afirman que las prestaciones de los trabajadores extranjeros están desestabilizando el fondo de la seguridad social. Los datos oficiales desmienten esta premisa, revelando que los trabajadores inmigrantes aportan al sistema significativamente más de lo que reciben. En concreto, el saldo neto de sus cotizaciones frente a sus beneficios genera un superávit de 4000 millones de TWD, lo que refuerza la solvencia del seguro en lugar de debilitarla.
Las autoridades han aclarado que el sistema se rige por un principio de estricta reciprocidad contributiva, donde el acceso a subsidios por enfermedad o discapacidad está condicionado al pago previo de las cuotas. Respecto a las críticas sobre las ayudas por fallecimiento de familiares —uno de los puntos más polémicos en redes—, el Ministerio ha precisado que este gasto supone tan solo el 0,15 % del presupuesto total, una cifra marginal que no tiene capacidad para comprometer la estabilidad financiera del organismo.
En conclusión, el Gobierno defiende que el seguro laboral es un modelo de protección social basado en el riesgo compartido, donde no existe un trato de favor basado en el origen del empleado. El Ministerio de Trabajo ha apelado a la responsabilidad ciudadana para frenar la desinformación, recordando que los derechos y deberes son iguales para todos los cotizantes y que la sostenibilidad del sistema depende de una gestión basada en datos reales y no en prejuicios infundados.