El grupo parlamentario del Kuomintang (KMT) ha presentado el plan de choque «Salvar el futuro de la nación» con el objetivo de revertir la grave crisis de natalidad que atraviesa Taiwán. La propuesta de la oposición se articula en torno a tres ejes económicos: la exención total del pago del seguro médico para menores de hasta seis años, una ayuda semestral de 20 000 TWD para el cuidado infantil en ese mismo rango de edad y un subsidio mensual de 5 000 TWD por hijo hasta los 15 años. El impacto económico global de este paquete de medidas se estima en 241 600 millones de TWD al año, una cantidad que representa cerca del 8 % del presupuesto general del Estado y menos del 1 % del PIB nacional.
Desde el punto de vista político, el KMT ha calificado el envejecimiento demográfico y la falta de relevo generacional como la mayor amenaza actual para la seguridad nacional, situándola por encima de los desafíos estrictamente militares o de defensa. Los portavoces de la formación conservadora criticaron con dureza la gestión del Gobierno actual, acusándolo de limitar sus esfuerzos a campañas publicitarias y foros institucionales estériles. La oposición defiende que la baja natalidad solo se solucionará mediante transferencias directas de capital que alivien de forma inmediata la carga financiera de las familias jóvenes y fomenten nupcialidad en el país.
Para argumentar la viabilidad de la propuesta, los legisladores de la oposición señalaron que estas medidas no deben interpretarse como un gasto superfluo o un reparto clientelar de fondos, sino como una inversión estructural indispensable y un «seguro de vida» para el porvenir del país. Inspirados en las estrategias demográficas de los países vecinos de la región, el KMT abogó por combinar la asistencia económica directa con reformas sistémicas de largo alcance. El partido concluyó manifestando que su meta final es avanzar de forma progresiva hacia un modelo de gratuidad total tanto en la alimentación infantil como en el sistema educativo.