El ministro de Relaciones Exteriores de Taiwán, Lin Chia-lung (林佳龍), marcó un hito histórico esta semana. Se convirtió en el primer canciller taiwanés en viajar a Ginebra durante la celebración de la Asamblea Mundial de la Salud (AMS). Su objetivo principal es claro: defender la participación de Taiwán en la Organización Mundial de la Salud (OMS) y denunciar el bloqueo diplomático impuesto por China.
Durante su visita, el ministro Lin y el ministro de Salud y Bienestar Social, Shih Chung-liang (石崇良), inauguraron la primera "Exposición de Tecnología de la Salud y Medicina Inteligente de Taiwán". Este evento internacional reunió a los mejores hospitales y empresas tecnológicas de la isla. La muestra evidenció cómo Taiwán utiliza su liderazgo global en microchips e inteligencia artificial para revolucionar la prevención de enfermedades y mejorar las cadenas de suministro médico.
Taiwán también demostró su compromiso con la ayuda humanitaria. En el marco de la asamblea, el Fondo de Cooperación y Desarrollo Internacional de Taiwán (TaiwanICDF) firmó un importante acuerdo con la Orden de Malta. Este proyecto busca rehabilitar a víctimas de la guerra en Ucrania. En un plazo de 18 meses, el programa capacitará a 250 profesionales médicos y brindará apoyo físico y psicológico a 3000 personas amputadas en las ciudades de Leópolis y Vínnytsia. Cabe destacar que, desde el inicio del conflicto ruso-ucraniano, Taiwán ha aportado más de 150 millones de dólares en ayuda.
El ministro Lin aprovechó la atención mundial para enviar un fuerte mensaje a la OMS. El diplomático exigió que la salud global no sufra recortes por presiones políticas. "El espíritu de la Organización Mundial de la Salud es 'no dejar a nadie atrás', pero lo incumplen constantemente", denunció Lin. Finalmente, el ministro aseguró que, a pesar de estar excluidos del organismo por la presión de Pekín, Taiwán seguirá demostrando con acciones concretas que es un socio indispensable para la salud pública mundial.