El indicador de la actividad manufacturera de Taiwán se mantuvo en el nivel verde durante el mes de abril, lo que equivale a un estado de estabilidad económica, según el informe publicado por el Instituto de Investigación Económica de Taiwán. A pesar de sufrir un ligero descenso técnico de 0,97 puntos en comparación con el mes anterior debido a que muchas fábricas adelantaron sus compras de materias primas en marzo por el conflicto de Oriente Medio, el sector continúa exhibiendo solidez. El motor indiscutible de este buen comportamiento sigue siendo la fuerte demanda de chips avanzados para inteligencia artificial, computación de alto rendimiento y servicios en la nube.
No obstante, los analistas del instituto advierten de que la recuperación económica general padece una marcada asimetría que afecta de manera desigual a los sectores tradicionales. Mientras que las actividades asociadas a la energía eléctrica experimentan un crecimiento robusto debido a las necesidades infraestructurales que demanda el ecosistema digital y los centros de datos, otras industrias maduras como la textil sufren un estancamiento notable. Esta brecha responde a que el consumo directo en los mercados finales globales todavía carece del dinamismo necesario para reactivar los sectores menos tecnológicos.
Las previsiones para el resto de 2026 apuntan a que los grandes proveedores globales de servicios en la nube mantendrán incrementos de doble dígito en sus inversiones de capital, beneficiando directamente a la industria electrónica y de maquinaria de la isla. Pese al optimismo del sector tecnológico, las proyecciones están sujetas a riesgos externos importantes como la inestabilidad geopolítica, la fluctuación de los fletes marítimos y la incertidumbre en las políticas comerciales de Estados Unidos. A esto se suma, según investigadores del citado instituto, la debilidad económica de China continental, cuyo mercado interno e inmobiliario deprimido podría frenar los pedidos industriales internacionales.