El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, ratificó ante la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado que la política de Washington hacia Taiwán permanece inalterada tras la reciente visita oficial del presidente Donald Trump a Pekín. Rubio aclaró que el paquete de venta de armas a la isla valorado en 455 000 millones de TWD (14 000 millones de USD) continúa bajo los procesos de revisión habituales. Asimismo, desestimó las interpretaciones de que el retraso en la aprobación de este contrato militar responda a presiones externas, asegurando que la gestión de los plazos depende de la estrategia ejecutiva de la Casa Blanca.
Durante la comparecencia, el jefe de la diplomacia estadounidense matizó las palabras de Trump, quien había calificado los acuerdos de defensa con Taiwán como una provechosa moneda de cambio en las negociaciones con China continental. Rubio argumentó que el mandatario simplemente constató que Pekín sitúa este asunto en la cúspide de su agenda bilateral. Para demostrar el compromiso continuo de la actual administración con la seguridad de la isla, el secretario recordó que el pasado diciembre el Ejecutivo estadounidense autorizó un histórico suministro de material de defensa por valor de 357 500 millones de TWD (11 000 millones de USD), una cifra récord que supera la totalidad de las ventas aprobadas durante el mandato de Joe Biden.
Finalmente, Rubio admitió que el masivo envío de armamento autorizado a finales de año generó una fuerte reacción hostil y maniobras de incursión militar por parte de las fuerzas de Pekín. No obstante, el secretario insistió en que el objetivo prioritario de Estados Unidos en la región de Asia-Pacífico sigue siendo la preservación del statu quo a través de un delicado equilibrio diplomático. El secretario concluyó su intervención garantizando que la Casa Blanca rechazó las presiones ejercidas por Xi Jinping (習近平) durante la cumbre para modificar la postura tradicional de Washington, manteniendo intacto el criterio de «no apoyar» la independencia de la isla en lugar de adoptar el término de «oposición» activa demandado por el régimen chino.