El director del Instituto Americano en Taiwán (AIT, siglas en inglés), Raymond Greene, ha instado al Gobierno taiwanés a optimizar sus presupuestos de seguridad mediante un «gasto más inteligente» enfocado de manera prioritaria en el desarrollo de sistemas tecnológicos no tripulados. Durante su participación en un foro de resiliencia comercial en Taipéi, el diplomático estadounidense subrayó que los conflictos contemporáneos en Ucrania y Oriente Medio demuestran que los drones están revolucionando las estrategias de combate globales. A ojos de Washington, la adopción acelerada de estas tecnologías ofrece a Taiwán una oportunidad crucial para contrarrestar la asimetría de fuerzas frente a Pekín y consolidar una capacidad de disuasión inmediata.
Este llamamiento coincide con un periodo de reajustes políticos internos en la isla, puesto que el Yuan Legislativo recortó recientemente del presupuesto especial de defensa los fondos originalmente asignados a la compra de drones y misiles de producción nacional, unas partidas presupuestarias que el Ejecutivo intenta restablecer con urgencia. Asimismo, la intervención de Greene se produce en un contexto de incertidumbre geopolítica internacional, marcado por los rumores sobre una supuesta congelación, por parte del presidente Donald Trump tras su reunión con Xi Jinping (習近平), de un acuerdo estratégico de venta de armas a la isla valorado en 448 000 millones de TWD (aproximadamente 14 000 millones de USD).
No obstante, el representante de la delegación estadounidense disipó las dudas al ratificar que el compromiso legal de Estados Unidos de proveer equipamiento militar defensivo a Taiwán permanece inalterado y firme. Greene recalcó que salvaguardar la seguridad y la estabilidad en el estrecho de Taiwán no es únicamente un interés compartido a nivel bilateral, sino un pilar estratégico indispensable para garantizar la cadena de suministro y la prosperidad de la economía mundial. De este modo, reafirmó la férrea oposición de la administración estadounidense a cualquier intento de alteración unilateral del statu quo regional por medio de la coacción o la fuerza militar.