El Sindicato Nacional de la Industria de Entrega a Domicilio ha denunciado públicamente que la plataforma Uber Eats pretende aplicar una subida unilateral de 2,5 puntos porcentuales en las comisiones cobradas a los restaurantes colaboradores a partir del 21 de julio. La empresa justifica este incremento amparándose en la próxima entrada en vigor de la «Ley de Gestión de Plataformas de Servicio de Entrega a Domicilio y Protección de los Derechos de los Repartidores», aprobada a comienzos de año por el Yuan Legislativo. Ante esta situación, el sindicato ha solicitado la intervención urgente de la Comisión de Equidad Comercial para investigar si se está tergiversando el espíritu protector de la normativa para convertirla en un pretexto de encarecimiento comercial.
La organización gremial criticó la falta de alternativas reales para los comerciantes, a quienes la plataforma ha emplazado a rescindir sus contratos antes del 7 de julio si no aceptan las nuevas tarifas, fijadas bajo un tope máximo de comisión del 35 %. Según el sindicato, esta política desvela una situación de asimetría y coacción de mercado que afecta de gravedad a las pequeñas y medianas empresas, cuya viabilidad económica depende de forma estructural del volumen de pedidos digitales. El comunicado subraya que el silencio de la administración ante estas prácticas validaría el abuso de posición dominante por parte de las plataformas, rompiendo los principios de competencia justa y desprotegiendo al tejido comercial tradicional frente a las decisiones corporativas unilaterales.
Finalmente, el colectivo de repartidores extendió su reclamación exigiendo un control riguroso sobre los movimientos de consolidación empresarial en el sector, instando a las autoridades a auditar con lupa la adquisición de Foodpanda por parte de Uber mediante el uso corporativo de Grab. Asimismo, demandaron una investigación sobre los protocolos de transferencia de información entre Grab y corporaciones de riesgo en China continental para salvaguardar la seguridad nacional y la privacidad de los usuarios. El sindicato concluyó advirtiendo de que una mayor concentración monopolística debilitará drásticamente el poder de negociación de los comercios locales, precarizará las condiciones laborales de los repartidores y anulará la capacidad de elección de los consumidores taiwaneses.