El primer ministro Cho Jung-tai (卓榮泰) manifestó su profunda consternación ante el grave siniestro vial ocurrido en la ciudad de Taoyuan, donde un conductor sospechoso de circular bajo los efectos de estupefacientes se cobró la vida de dos peatones inocentes y la suya propia tras una persecución policial de 6 kilómetros. Este trágico suceso tuvo lugar pocas horas después de que la reunión del Yuan Ejecutivo aprobara formalmente las directrices para una reforma legislativa destinada a endurecer de manera general el marco penal contra los delitos viales vinculados al consumo de sustancias ilícitas. Ante la proliferación de este tipo de tragedias, el jefe del Gobierno ha instado a acelerar los cambios normativos para blindar de manera inmediata la seguridad de la ciudadanía en los espacios públicos.
Para atajar este problema de seguridad nacional, Cho Jung-tai (卓榮泰) propuso aplicar de manera uniforme e inflexible la pena máxima de prisión en todos los procesos judiciales de conducción bajo los efectos de las drogas que resulten en fallecimientos, heridas graves o que involucren a conductores multirreincidentes. La principal novedad de esta estrategia punitiva radica en la eliminación de la distinción tradicional por grados o categorías de los estupefacientes consumidos a la hora de dictar sentencia, unificando los criterios de castigo en el nivel más alto de la escala penal. El Ejecutivo enfatizó que solo mediante una respuesta judicial contundente y sin atenuantes técnicos basados en el tipo de sustancia se podrá disuadir con éxito a los infractores y erradicar la delincuencia vial en el país.