El Yuan Legislativo aprobó hoy en tercera lectura una profunda reforma de la Ley de Eliminación de Residuos con el propósito de combatir los vertidos ilegales y reforzar la protección ambiental del país. La principal novedad normativa radica en la incorporación de los desechos tecnológicos derivados de las energías renovables en el catálogo de reciclaje obligatorio, extendiendo la responsabilidad legal de la gestión de estos residuos a toda la cadena comercial, desde los proveedores de materias primas e importadores hasta los distribuidores finales. Asimismo, los titulares de plantas de energía limpia que sufran la revocación de sus licencias estarán obligados por ley a presentar un plan auditado de desmantelamiento ante el Ministerio de Medio Ambiente.
Para optimizar las labores de inspección en las zonas vulnerables de la isla, la ley introduce un marco de fiscalización tecnológica mediante la instalación de "vallas electrónicas" y sistemas de videovigilancia avanzados en carreteras y zonas públicas críticas. Paralelamente, el marco punitivo se endurece de manera drástica: las penas de cárcel por vertidos industriales ilegales ascienden hasta un máximo de 7 años —con agravantes de hasta la mitad de la condena en reservas ecológicas sensibles—, mientras que el límite superior de las multas por desechar basuras generales se eleva sustancialmente desde los 6000 TWD actuales (aproximadamente 187 USD) hasta alcanzar los 100 000 TWD (aproximadamente 3125 USD).
Con el fin de neutralizar las estrategias de evasión fiscal, insolvencia ficticia o disolución exprés de empresas infractoras, la reforma autoriza al Estado a activar de manera anticipada los embargos de bienes en el instante en que se emita la sanción administrativa escrita, sin necesidad de aportar fianzas. Además, se decreta la responsabilidad solidaria de los directivos corporativos y grandes accionistas, fijando que los costes estatales de limpieza tendrán prioridad de cobro absoluta por encima de cualquier otra hipoteca o deuda previa del sancionado. Dadas las complejas modificaciones técnicas e institucionales que requiere el nuevo modelo de control de residuos, la normativa entrará en vigor de forma oficial dos años después de su publicación en el boletín oficial del Estado.