Taiwán se enfrenta a una preocupante proliferación del etomidato, una droga emergente que suele consumirse de forma ilícita mediante vapeadores o cigarrillos electrónicos. Según el informe presentado ante el Yuan Legislativo por la Oficina de Seguridad Nacional (NSB), las redes de narcotráfico introducen esta sustancia principalmente desde países del Sudeste Asiático, la India y Malasia. Por su parte, China continental se ha posicionado como el principal proveedor de las materias primas y los precursores químicos indispensables para su fabricación.
Ante la gravedad de esta amenaza para la salud pública, el etomidato ha sido reclasificado recientemente como un estupefaciente de categoría 1, la escala de máxima peligrosidad. Para combatir su distribución, el director general de la NSB, Tsai Ming-yen (蔡明彥), anunció que se intensificarán las tácticas de investigación tecnológica, implementando el uso estratégico de drones para supervisar y detectar los cargamentos ilícitos en alta mar. Esta medida se complementará con programas específicos de formación policial y un intercambio fluido de inteligencia con aliados internacionales.
De manera paralela, el Ministerio del Interior expuso la magnitud de la lucha contra el narcotráfico en la isla, revelando que entre mayo de 2025 y junio de 2026 se interceptaron 399 operaciones de contrabando a través de contenedores, paquetería y transbordos navales. El balance de incautaciones durante dicho periodo superó los 20 000 kilogramos de sustancias prohibidas en sus distintas categorías. Las autoridades de seguridad han ratificado un enfoque riguroso de control para rastrear de manera exhaustiva el origen de estas sustancias y cortar de raíz sus canales de distribución.