El Gobierno de Papúa Nueva Guinea ha anunciado de forma repentina y unilateral el cierre inmediato de la Oficina Representativa de Taiwán en su territorio, una medida que ha suscitado el rechazo frontal de Taipéi. El Ministerio de Relaciones Exteriores subrayó que esta decisión se tomó sin ningún tipo de consulta previa y expresó su más enérgica protesta. Como respuesta a este movimiento, la Cancillería ha convocado una reunión de emergencia interministerial para revisar todos los proyectos de cooperación y de intercambio comercial vigentes con la nación oceánica, a fin de adoptar las contramedidas oportunas que protejan la dignidad y los intereses del país.
La vicepresidenta Hsiao Bi-khim (蕭美琴) abordó la crisis durante un acto público, reconociendo que este acontecimiento representa un revés significativo para la diplomacia taiwanesa. Atribuyó estas dificultades a la constante presión y represión que ejerce Pekín en la escena mundial para asfixiar la presencia internacional de la isla. Pese a este obstáculo, la vicepresidenta reafirmó el compromiso inquebrantable del Gobierno de seguir luchando por expandir su espacio internacional, proteger a los ciudadanos en el extranjero y fomentar la cooperación global.
A nivel operativo, el portavoz de Exteriores, Hsiao Kuang-wei (蕭光偉), dejó claro que Taiwán no acepta la resolución impuesta por Papúa Nueva Guinea, por lo que la oficina representativa mantendrá su funcionamiento habitual para continuar prestando servicios consulares a los ciudadanos taiwaneses y salvaguardando sus derechos. De forma paralela, las autoridades diplomáticas ya han iniciado contactos estratégicos con países de ideas afines para denunciar la situación y recabar el respaldo de la comunidad internacional frente a este cerco diplomático.