El ministro de Relaciones Exteriores de Taiwán, Lin Chia-lung (林佳龍), ha expresado el firme rechazo de su Gobierno ante la decisión unilateral de Papúa Nueva Guinea de cerrar la oficina representativa taiwanesa en Puerto Moresby sin consulta previa. Como respuesta, el Ejecutivo taiwanés ha iniciado una revisión integral de los vínculos comerciales bilaterales y sopesa suspender las compras de gas natural a este país oceánico, que ascienden a 1,2 millones de toneladas anuales y representan cerca de un tercio de sus exportaciones del hidrocarburo.
Lin Chia-lung (林佳龍) desmintió las declaraciones de algunos funcionarios de Papúa Nueva Guinea que sostienen la ausencia de lazos económicos significativos, recordando el impacto positivo de proyectos como el «Plan de Prosperidad Mutua» en la creación de empleo local. Asimismo, el canciller atribuyó esta medida a la constante coerción económica y presión política ejercida por el Gobierno chino, calificándola como un intento directo de intimidación contra la presencia de Taiwán y de las democracias afines en la región.
La postura de Taipéi ha recibido el respaldo de Estados Unidos, cuyo Departamento de Estado manifestó su profunda preocupación por el cierre unilateral de la legación comercial y advirtió que estas maniobras de Pekín socavan la soberanía de los Estados para decidir sus alianzas internacionales. La diplomacia estadounidense reafirmó que Taiwán constituye un socio democrático fiable cuyos intercambios generan notables beneficios para la población de los países colaboradores, advirtiendo que las tácticas de acoso de China continental representan una amenaza para la estabilidad y la paz globales.