La Armada de Taiwán ha incorporado oficialmente a sus filas el buque de guerra Danjiang, el octavo de la clase de corbetas Tuo Chiang y el primero del segundo lote de producción en serie. La ceremonia, presidida por el presidente Lai Ching-te (賴清德), subrayó las capacidades de guerra asimétrica de estas embarcaciones y marcó un hito en la política gubernamental de autonomía en la construcción naval. Las autoridades prevén que la totalidad de los 12 navíos que componen esta clase estén operativos antes de finales de año, reforzando así la defensa de las aguas territoriales.
Durante su intervención, el mandatario expuso tres significados clave detrás de esta nueva incorporación: el éxito de la industria de defensa nacional, la firme voluntad de las Fuerzas Armadas de proteger el país frente a la creciente intimidación militar y de zonas grises por parte de China continental, y la reafirmación de que la paz se logra a través de la disuasión. Lai Ching-te (賴清德) recalcó que la seguridad de Taiwán no puede depender de acuerdos frágiles ni de la buena voluntad de regímenes agresores, sino de una capacidad defensiva sólida y autónoma.
Para garantizar la viabilidad de esta estrategia, el presidente instó al Yuan Legislativo a aprobar un presupuesto especial de Defensa de 1,25 billones de TWD (aprox. 39 000 millones de USD) a ejecutar en ocho años, tras lamentar los recientes recortes por valor de 470 000 millones de TWD (aprox. 14 600 millones de USD) que afectaron a partidas de drones y cooperación internacional. El jefe de Estado defendió que un mecanismo presupuestario especial es imprescindible para sostener la modernización militar a largo plazo y salvaguardar las tres décadas de progreso democrático de la nación.