China continental pondrá en vigor nuevas y estrictas regulaciones de control de fronteras a mediados de septiembre, otorgando a sus autoridades un poder explícito para impedir la salida de personas por motivos de seguridad tecnológica o exportación. Además de las restricciones, los nuevos procedimientos incluirán interrogatorios obligatorios para determinar las intenciones de los viajeros, lo que supone un endurecimiento formal de las políticas migratorias chinas.
El presidente del Consejo para los Asuntos de China Continental (MAC, siglas en inglés), Chiu Chui-cheng (邱垂正), ha valorado estas medidas como una mera oficialización de prácticas restrictivas que Pekín ya aplicaba de facto. Chiu advirtió sobre la extrema vaguedad y arbitrariedad de la redacción de estas normas, aconsejando encarecidamente a los ciudadanos taiwaneses que evalúen los riesgos de seguridad antes de emprender cualquier viaje al territorio continental.
Paralelamente, las autoridades taiwanesas han expresado su profunda preocupación por las crecientes campañas de Frente Unido del Partido Comunista de China (PCCh) dirigidas a los jóvenes. Se ha detectado un aumento en el reclutamiento de estudiantes taiwaneses de primaria y secundaria por parte de organizaciones civiles afines a Pekín, cuyo objetivo es adoctrinarlos mediante visitas guiadas a empresas y bases de propaganda chinas.
Para contrarrestar esta amenaza, el Gobierno de Taiwán ha activado mecanismos interministeriales de supervisión. Se está exigiendo a las instituciones educativas un control más riguroso de los intercambios, al mismo tiempo que se investiga a diversas asociaciones civiles sospechosas de recibir financiación e instrucciones del PCCh, habiéndose llegado ya a la disolución legal de algunas entidades infractoras.