Los últimos datos demográficos publicados por el Ministerio del Interior confirman el persistente invierno demográfico que atraviesa Taiwán. Al cierre de julio de 2026, la población total de la isla se situó en 23 235 002 habitantes, marcando un hito preocupante al acumular 31 meses consecutivos de crecimiento poblacional negativo. A nivel interanual, Taiwán ha perdido a cerca de 103 000 ciudadanos.
Las estadísticas de natalidad reflejan una caída estructural continua, a pesar de ligeros repuntes mensuales. Durante los primeros siete meses del año, el número de nacimientos apenas superó los 54 000, lo que representa una drástica reducción de más de 10 000 recién nacidos en comparación con el mismo periodo del año anterior. A nivel local, el condado de Taitung lideró las tasas de natalidad, mientras que la ciudad de Keelung registró las peores cifras.
La brecha entre nacimientos y defunciones sigue ensanchándose, acelerando el declive poblacional. En julio, el número de fallecimientos duplicó holgadamente al de nacimientos, provocando que el crecimiento natural de la población arrojara un saldo negativo superior a las 9000 personas. Aunque la inmigración neta hacia los distintos municipios aportó un leve saldo positivo, fue totalmente insuficiente para compensar la alta mortalidad.
Paralelamente, el envejecimiento de la sociedad taiwanesa avanza a un ritmo acelerado. Más del 20 % de la población nacional supera ya la barrera de los 65 años, consolidando a Taiwán como una sociedad superenvejecida. Solo cinco administraciones locales, encabezadas por el condado y la ciudad de Hsinchu, han logrado mantener su proporción de personas mayores por debajo de este crítico umbral del 20 %.