La Dirección General de Presupuesto, Contabilidad y Estadísticas (DGBAS, siglas en inglés) de Taiwán tiene previsto anunciar sus nuevas proyecciones económicas, las cuales estiman que el crecimiento del PIB anual podría sobrepasar el 10 %. Este optimismo económico se fundamenta principalmente en la extraordinaria demanda global de inteligencia artificial, que ha dinamizado considerablemente el sector exportador y las inversiones dentro del país.
Paralelamente a este sólido crecimiento, las autoridades mantienen la cautela respecto a las presiones inflacionistas, que podrían rebasar el umbral de advertencia del 2 %. Esta preocupación se ve respaldada por instituciones como el Instituto de Investigación Económica Chung-Hua (CIER, siglas en inglés), que ya ha elevado su pronóstico anual del Índice de Precios al Consumo (IPC) al 2,02 %, superando la barrera técnica.
Tsai Yu-tai (蔡鈺泰), alto cargo de la DGBAS, ha subrayado que la cotización del petróleo en los mercados internacionales continúa siendo la variable más determinante en la evolución del IPC a nivel nacional. Aunque las empresas estatales han intentado mitigar las fluctuaciones de los precios del crudo absorbiendo los costes para no repercutirlos en los ciudadanos, las presiones interanuales siguen existiendo.
Otro factor inflacionista es el encarecimiento de equipos informáticos y periféricos, cuyos precios han llegado a subir entre un 5 % y un 15 % a consecuencia del auge de la IA. A pesar de estos incrementos, Tsai confía en que el impacto directo sobre el bolsillo del consumidor taiwanés sea moderado, dado que gran parte del encarecimiento tecnológico se queda en la fase de exportación de semiconductores.