El presidente Lai Ching-te (賴清德) ha alertado sobre supuestas directrices emanadas de la cúpula del Partido Comunista de China (PCCh) para influir en las próximas elecciones locales de la isla. Según informaciones citadas por el mandatario, Pekín habría instruido a sus redes apoyar a las "fuerzas patrióticas" afines a sus intereses, evaluando el resultado de los comicios como un termómetro del éxito de sus políticas hacia Taipéi mediante el uso de encuestas y noticias falsas.
Desde la oposición, la legisladora y candidata a la alcaldía de Kaohsiung por el Kuomintang, Ko Chih-en (柯志恩), reaccionó exigiendo que las agencias de seguridad nacional presenten pruebas concretas y actúen legalmente si las acusaciones son ciertas. Ko criticó lo que considera una estrategia de difamación por parte del oficialismo, instando a detener las insinuaciones y la táctica de vincular a sus rivales políticos con China continental durante la campaña local.
Por el lado del partido gobernante, la legisladora Fan Yun (范雲) defendió las declaraciones del presidente, argumentando que los informes de inteligencia confirman un incremento en las actividades de desinformación e injerencia cibernética por parte de Pekín. Fan recordó que la intromisión china es un problema comprobado que amenaza la integridad democrática del país y que no está dirigido a atacar a candidatos específicos, sino a desestabilizar el sistema electoral en su conjunto.
Para respaldar sus advertencias, el oficialismo hizo referencia a los recientes comentarios del académico chino Zhang Weiwei (張維為), cercano a Xi Jinping (習近平), quien insinuó que estas podrían ser las últimas elecciones de Taiwán. Ante estas presiones, el Gobierno ha hecho un llamamiento a la población para que eleve su nivel de alerta ciudadana y mejore su capacidad para identificar y desmentir noticias falsas propagadas desde el exterior.