A pesar de las crecientes interacciones y signos de relajación de tensiones entre Washington y Pekín de cara a la visita de Xi Jinping (習近平) a EE. UU. en septiembre, legisladores estadounidenses han asegurado que la política hacia Taiwán permanece intacta. Representantes tanto del Partido Republicano como del Demócrata han subrayado que el respaldo legislativo a la isla es firme e independiente de los cambios en el Ejecutivo.
El senador republicano Pete Ricketts hizo un llamamiento para que el encuentro entre Xi Jinping y Donald Trump sirva para reafirmar la oposición de EE. UU. a cualquier alteración del statu quo por la fuerza. Ricketts recordó los esfuerzos del Congreso para agilizar la entrega de armamento a Taiwán, destacando la aprobación en el Senado de la "Ley Puercoespín", que busca otorgar a la isla un trato preferencial similar al de los aliados de la OTAN.
En el ámbito armamentístico, existen ciertas inquietudes tras los comentarios de Trump, quien calificó las ventas de armas a Taiwán como una "moneda de cambio". Actualmente está pendiente la revisión de un paquete de defensa por valor de 450 800 millones TWD (aprox. 14 000 millones USD). Sin embargo, legisladores como Ricketts y Mike McCaul han restado importancia a estos temores, recordando que las ventas aprobadas recientemente ya han marcado cifras récord.
Por el lado demócrata, senadores como Tammy Duckworth y Jacky Rosen reiteraron que el compromiso institucional y militar de EE. UU. con Taiwán es a largo plazo y cuenta con un sólido consenso bipartidista. Prueba de esta estrecha relación son las continuas visitas de delegaciones del Congreso a Taipéi, sumando siete en lo que va de año.