Un estudio pionero del Instituto Nacional de Investigación en Salud (NHRI) de Taiwán ha revelado que la presencia de niveles bajos del marcador tumoral CA19-9 no siempre es sinónimo de un pronóstico favorable en pacientes diagnosticados con cáncer de páncreas. Aproximadamente el 10 % de estos enfermos carece de la capacidad de segregar esta glicoproteína debido a una mutación en el gen FUT3, lo que provoca que los profesionales sanitarios puedan subestimar la letalidad de sus tumores si se guían únicamente por este indicador.
La investigación, llevada a cabo sobre una cohorte de 615 pacientes procedentes de dos importantes hospitales del sur de Taiwán, demostró que el riesgo asociado a los niveles de CA19-9 sigue un patrón de curva "en forma de U". Esto significa que las tasas de supervivencia son igual de desfavorables para los enfermos que muestran valores extremadamente altos (por encima de 200 U/mL) que para aquellos con índices excepcionalmente bajos (inferiores a 7 U/mL), situándose la esperanza de vida en torno a los 13 meses en ambos casos.
Como respuesta a este hallazgo, el NHRI ha introducido un novedoso protocolo clínico de "doble umbral" para la interpretación analítica. La finalidad es alertar a los médicos para que, ante resultados de CA19-9 inferiores a 7 en pacientes oncológicos confirmados, no asuman falsamente una remisión de la enfermedad, sino que traten inmediatamente el caso como un perfil de alto riesgo, intensificando los tratamientos y recurriendo a otras pruebas de validación complementarias, como el marcador CEA.
Este avance médico ya ha sido recogido por la reconocida revista científica internacional "Clinical Cancer Research". Además, el equipo investigador se encuentra diseñando futuros ensayos multicéntricos a escala mundial para contrastar estos datos empíricos en grupos étnicos diversos, esperando que esta nueva metodología se afiance a nivel global y mejore las estrategias terapéuticas del cáncer de páncreas, uno de los tumores más agresivos y letales.