El presidente Lai Ching-te (賴清德) declaró que Taiwán ha ingresado en una nueva etapa donde las emisiones de carbono tienen un costo, un factor que será determinante para la competitividad global de las empresas. El objetivo del Gobierno no es penalizar financieramente a las industrias, sino incentivarlas mediante la reciente tasa de carbono para que reduzcan voluntariamente sus emisiones y mejoren su posición en el mercado internacional.
Para lograr la meta de cero emisiones netas hacia 2050 y reducir las emisiones en torno al 38 % para 2035, el Ejecutivo plantea una doble transición, digital y ecológica. Se aplicarán tarifas preferenciales a las empresas que cumplan con sus planes de reducción, y los ingresos recaudados por las tasas de carbono se reinvertirán de manera exclusiva en subsidios para la innovación tecnológica y la modernización de los distintos sectores.
Con el objetivo de apoyar a las compañías en este proceso, el Gobierno ha lanzado el "Fondo de Crecimiento Verde", dotado con 10 000 millones de TWD (aprox. 312,5 millones de USD), destinado a atraer inversión privada hacia tecnologías de baja emisión y almacenamiento energético. Esta iniciativa busca transformar el desafío medioambiental en una fuente de creación de empleo verde y crecimiento económico.
Además, se establecerá un fondo de 100 000 millones de TWD (aprox. 3125 millones de USD) a lo largo de 8 años para ayudar específicamente a las pymes en su transición. Con un presupuesto anual reforzado y un nuevo marco legislativo en preparación, la administración asegura que el sector empresarial contará con el respaldo necesario para no quedarse rezagado en esta transformación global.